Breve comentario acerca del cine tailandés (artículo 1)

Leí hace años el libro “ Luces de Siam, una introducción al cine tailandés “ escrito por Alberto Elena y me gustó mucho. Por este motivo le quiero dedicar este peqpueño artículo en este blog de cine. Para empezar mencionaré lo que me parece interesante de la evolución cronológica del séptimo arte en dicho país. En 1897, en el mes de mayo, el príncipe Sambassatra, hermano del Rey Rama V, acompaña a éste a Europa y vuelve a Tailandia con un equipo cinematográfico. Pero sólo se han encontrado las grabaciones de cortometrajes que realizó a partir de 1900, la mayoría de las cuales tratan sobre ceremonias reales. La primera evidencia del comienzo de la historia del cine tailandés aparece en el Bangkok Times del miércoles 9 de junio de 1897, en forma de anuncio publicitando el pase de “The Wonderful Parisian Cinematograph: Picture with Live Movements” en el Teatro Mom Chaow Alangkan a partir del día siguiente. En 1904 empresarios japoneses organizan una exitosa proyección de películas japonesas en una carpa provisional de Bangkok. En 1905 empresarios japoneses fundan la Japanese Cinematograph, la primera sala de cine en Tailandia, en Wat Tuk. Poco después, la expresión Nang Yipun, que significa cine japonés, pasaría a designar cualquier película sin importar su procedencia. Buscando en internet al respecto me encontré un interesante pdf llamado “ (De)construyendo a Apichatpong Weerasethakul, coordinado por CineAsia “... Más concretamente, el apartado Breve historia del cine en Tailandia : contextualizando a Apichatpong Weerasethakul, escrito por Gloria Fernández. Viene a decir que por ejemplo, yo de cine asiático sólo sé tres o cuatro títulos, si exceptuamos a Japón, cuyo cine es más conocido, todo queda en dos nombres: la película “ Ong bak” de artes marciales, tailandesa y “El olor de la papaya verde”, que creo que es vietnamita. Sigue hablando y se centra en el Sudeste asiático. “Y casi por las mismas fechas (se refiere al estreno de la película vietnamita mencionada ), irrumpiendo con fuerza y posicionando tanto a crítica como a público en dos extremos muy antagónicos de la paleta del “gusto” y la cinefilia, llegaría el sujeto del libro que nos ocupa, Apichatpong Weerasethakul que con su “Tropical Malady” ganaría el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes de 2004. Y llegó para quedarse, pues desde entonces, todas y cada una de sus incursiones fílmicas tienen una inmediata respuesta a modo de invitación para recorrer los más prestigiosos festivales del mundo. “ Hay un detalle que me alegra que, es que menciona que el único libro que se escribió sobre cine tailandés es el que menciono al principio de este artículo. Lo cual me da alas para decidir especializarme durante una temporada en el cine asiático, del sudeste de dicho continente. Poniéndonos manos a la obra, me parecen lo más importante las siguientes palabras : “Así pues, y aunque sea de forma breve y muy general (no profundizaremos pues no es lo que toca en este libro) trataremos de realizar un recorrido, cuanto menos ilustrativo, acerca de la historia de la industria cinematografía tailandesa que, contrario a lo que pueda parecer, tiene una longeva y abundante tradición, y poder así situar en el contexto que le toca la filmografía y la obra de Apichatpong Weerasethakul. “ Recapitulando, digamos que voy a hablar del cine de Apichatpong Weerasethakul. Hubo que esperar a la década de los 50 y la de los 60, para que los tailándeses, tras la 2ª Guerra Mundial, se hacen amigos rápidamente de los norteamericanos y clonan su cine. Los musicales y los melodramas son los géneros que más éxito cosecharán. “el descontento social, como pasa en todas partes, fue caldo de cultivo revulsivo para una nueva generación de realizadores. Jóvenes cineastas, que formarían el llamado “nuevo cine tailandés” (NCT) y que, no contentos con la actuación de sus gobernantes, darían a luz un cine combativo, más a nivel social que político (aunque también) que nunca antes se había hecho ni estrenado en Tailandia. Nombres como Euthana Mukdasanit o Manop Udomdej, entre otros, comenzaban a despuntar, sobre todo en las áreas urbanas (a tener en cuenta que el panorama de salas cinematográfico en Tailandia es particularmente curioso: prácticamente el 80% de cines se encuentran en la periferia de las ciudades y provincias), y a alejarse de los convencionalismos y los productos comerciales que hasta ahora habían poblado los cines del país. No eran films que aportaran a nivel estético y formal nada del otro mundo, sino que eran los temas y las historias que contaban, mayormente reivindicativas y de tono realista, las que conectaban con una gran parte de la población thai descontenta con lo que estaba sucediendo en su país.” Gloria Fernández con estas palabraa, entiendo yo que viene a decir que el cine acaba en Tailandia cogiendo un caríz de profundidad; es decir, que la población- y los directores por supuesto- se mojan y hacen cine comprometido. Queda pendiente hablar concretamente de Apichatpong Weerasethakul!!

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