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Mostrando entradas de enero, 2022

Marianela, novela de Benito Pérez Galdós

Es una novela narrada en forma de testimonio de uno (el narrador) que supo la historia y cuenta en flash-back la vida de una desdichada chica poco agraciada que servía de lazarillo a un joven de familia pudiente ciego. Es como la escena fabulosa de la historia de Frankestein con una niña ciega pero a la inversa. Mientras su amo permanece ciego todo le va bien a Marianela. Pero cuando gracias a los avances de la medicina, el joven recupera la visión … Y he ahí la maestría del escritor, se nos muestra una tragedia que bien se podía enderezar si la protagonista tuviera más fe en ella misma y se valorase como toda persona merece ser valorada. Pero, se ve en la obra los diversos pasos hasta el desenlace y, aunque se intuye, destaca que tienes un fervoroso interés por leer hasta el final. Sobre todo la escena de Golfín, el noble doctor intentando enderezar la maltrecha vida de la muchacha. Se puede extraer de ese capítulo lo esencial que cuentan muchos libros de autoayuda, sin necesidad de

El último encuentro, novela de Sándor Márai

Esta novela que por extensión se debería leer pronto pues abulta poco el libro, es una edición de pocas páginas, se hace pesada, sobre todo, al final. Yo leí el final directamente cuando iba por el penúltimo capítulo y después retomé la lectura. Y es que adolece de falta de sentimentalismo pues todo es narrar racionalmente lo que alberga - o puede albergar, ya que se miran todos los puntos de vista posibles – la mente de un general de la antigua guardia imperial, en un monólogo practicamente durante todo el libro, acerca de una infidelidad planteada por un triángulo amoroso. Me viene a la mente que debería leer “Cinco horas con Mario” de Delibes, pero me da la sensación que Delibes no comete el error de llenar páginas con un razonamiento abstracto sin más. Las dos preguntas que se ofusca el protagonista en querer responder son una mera excusa para soltar un rollo acerca de una infidelidad. No obstante, está bien redactado y el vocabulario es variado y se hace amena la lectura hasta ce

Acerca de lo que leo en revistas de cine

Según Carlos F. Heredero se perfila, según lo que entiendo al leerlo en la editorial de un número de Cahiers du Cinema en español, como posible denominador común un pálpito de orfandad, de desacomodo en las directrices del cine de Wes Anderson y Tim Burton con las películas Fantástico Sr. Fox y Alicia en el País de las Maravillas, respectivamente. La búsqueda de unos paraísos perdidos que no están propiamente en la infancia. Estas descripciones al leerlas me traen a la mente la novela de Ayantek que leí en el Club de Lectura al que voy cada quince días. Esta novela es del género de miedo o de terror. Y bueno, del estilo lovecraftiano está la novela Los errantes, de la escritora del Este ganadora del Premio Nobel hace poco. Tim Burton tiene un lado tenebroso que ya se deja ver en Eduardo Manostijeras. El cine fantástico me gusta mucho y yo, que englobo a la literatura junto con el cine en los géneros comunes, creo que le han de rendir tributo a Ursula K. Leguin, los autores del fantást

Teoria del dibujar

El arte de dibujar es una de las cosas más hermosas que hay. Llevo una semana practicando en copiar las viñetas de un comic de Tumac, el indio de los Andes que dibujaba Jesús Blasco entre otros, allá por los años 70 y 80, me parece. Bueno, a lo que iba, el dibujo es ideal – el de este comic- para practicar la anatomía humana, igual que sucede con los cómics de Tarzán. Es en blanco y negro, pero lo que me he dado cuenta es que es igual dibujar cualquier estilo pues la anatomía es la misma, la has de presentir y después si es como el caso que nos ocupa, entintar; si fuera a color las sombras también existen. Y si es de Walt Disney, manga o caricaturesco, … en el fondo es igual, pues en cada uno de estos tres estilos, la novedad es que se resaltan unas facciones o partes del cuerpo alterando el resultado final, Pero, nada más. Comencé dibujando rostros que es lo que más llama la atención, después dibujé el cuerpo entero. Pero el punto de inflexión que me ilusionó fue que pasé a decidir q