Resumen del artículo titulado "Ansel Adams, la naturaleza de un fotógrafo", escrito por María Teresa Hernández Presas, veterinaria y fotógrafa

Su principal legado fue elevar la fotografía a un arte comparable a la pintura o la música, igualmente capaz de expresar la emoción y la belleza. Como recordaba a sus alumnos: «Es fácil hacer una fotografía, pero es más difícil hacer una obra maestra en fotografía que en cualquier otro medio artístico».


Adams siempre recordó los años de su infancia y las enseñanzas de su padre, quien le inculcó las ideas de Ralph Waldo Emerson1: vivir una vida modesta y una moral guiada por una responsabilidad social hacia el hombre y la naturaleza. Gracias a su memoria fotográfica, aprendió rápidamente a leer música y a tocar el piano a los doce años. La

música se convirtió en su principal interés y fue el complemento de su educación

formal. Más tarde, el piano ocupó una parte fundamental en su vida y, de hecho,

se transformó en su profesión como concertista.


Con el apoyo y promoción de Albert Bender, hombre de negocios y marchante de arte, publicó su primer portfolio Parmelian Prints of the High Sierras tomadas con su cámara de fuelle utilizando placas de vidrio y un filtro de color rojo para aumentar los contrastes tonales.Ese primer portfolio fue un éxito, sus ganancias alcanzaron los 3.900 dólares y pronto recibió encargos comerciales. Adams se dio cuenta de la importancia en la impresión de la imagen, y el esmero y cuidado que debía poner en su reproducción para conseguir los efectos deseados. Por invitación de Bender, se unió al prestigioso Club Roxburghe, una asociación dedicada a la impresión de calidad y altos estándares en las artes de la publicación. Estudió técnicas, tintas y diseño que más tarde aplicó a muchos de sus proyectos. Por desgracia, en ese momento la mayor parte de su trabajo en cuarto oscuro lo hacía en el sótano de la casa de sus padres, con las limitaciones que le suponía utilizar un equipo insuficiente. Durante esta época

experimentó con enfoques suaves, aguafuerte, bromóleo y otras técnicas pictóricas

de los fotógrafos, como Alfred Stieglitz, e intentó reproducir la fotografía artística

a imitación de la pintura.


Rodeado de artistas, escritores y fotógrafos, no pudo

encontrar un lugar mejor para experimentar distintas técnicas y aprender de su

entorno. Sus fotografías del pueblo de Taos marcaron una transición en su trabajo.

Mantenían todavía su estilo pictórico con enfoques suaves e impresiones cálidas,

pero su organización geométrica y su realismo sin sentimentalismo mostraban los

primeros signos en su evolución hacia la fotografía directa. Probablemente esta

etapa en Taos hizo que fi nalmente se inclinara por un enfoque más realista basado

en la nitidez, en un cuidado contraste, una exposición precisa y la artesanía del

cuarto oscuro.


Los años 30 fueron particularmente productivos y el trabajo de Adams alcanzó

su madurez. Conoció a Paul Strand5 quien le infl uyó en gran medida a la hora de

tomar la decisión de dedicarse profesionalmente a la fotografía.

A principio de la década, logró su primera exposición en solitario en el Instituto

Smithsonian con 60 imágenes tomadas en High Sierra en California. Recibió

excelentes críticas del Washington Post, pero, a pesar de su éxito, sintió que su

trabajo no estaba a la altura del de Strand. Decidió entonces incluir en su obra

naturaleza muerta y trabajó con esmero y minuciosidad las exposiciones largas a

luz natural y diafragmas cerrados, creando detalles nítidos con una amplia gama

de tonalidades.


Fue contratado por el Departamento de Interior de los Estados Unidos para realizar algunos reportajes fotográficos de los parques nacionales y reservas indias con el fin de decorar los murales del propio edificio, pero su trabajo fue interrumpido por la Guerra. Durante los años de la contienda, trabajó como consultor de las Fuerzas Armadas, en la oficina de Información de Guerra, como formador de fotógrafos militares y realizó fotografías de las instalaciones secretas de Japón en las Aleutianas. Tras el ataque a Pearl Harbor en 1941, Adams se interesó por conocer el campo de

concentración de los japoneses-americanos de Manzanar, en California, y pidió permiso para visitarlo y fotografiarlo. El resultado de aquella visita apareció publicado

en su conocido trabajo Born free and equal: the story of loyal japanese-americans.

Durante la década de los cincuenta, la empresa Polaroid le encargó probar los

primeros prototipos de su sistema de película de autorrevelado y se convirtió en

consultor de la compañía. Muchas de sus fotografías las realizó con los productos

de Polaroid, pero en los últimos veinte años de su carrera la Hasselblad fue su

cámara de elección.


En 1932 un grupo de jóvenes fotógrafos creó una sociedad a la que llamaron

Grupo f/64. Este término hacía referencia al número de diafragma más alto que se

utilizaba para garantizar la máxima nitidez. El 1 se correspondía con el diafragma

más abierto y, a través de valores intermedios, se llegaba al 64, el más cerrado.

Entre los fundadores estaban el propio Adams, Imogen Cunningham, John Paul

Edwards, Sonya Noskowiak, Henry Swift, Willard Van Dyke y Edward Weston.

Estos autores sostenían que la creación en fotografía debía limitarse a los medios

estrictamente fotográfi cos tratando de plasmar la escena con el máximo realismo tal

como el ojo humano lo observa. Su trabajo se caracterizaba por la utilización de

cámaras de gran formato y números muy altos de diafragma y su teoría estética se

basaba en las cualidades que, según el grupo, debían concurrir en una fotografía: el

correcto y preciso enfoque de la imagen hasta en los mínimos detalles; la impresión

por contacto en papel brillante en blanco y negro, y fotografías montadas sobre

superfi cies blancas para resaltar la gama tonal. El trabajo desarrollado por el Grupo

f/64 contrastaba con el estilo de la época, en la que se practicaba una fotografía

artística mediante el manipulado de negativos y copias con un coloreado manual.

De los trabajos realizados por el grupo, destacaría la visualización y el sistema de

zonas desarrollado por Ansel Adams.


Uno de los conceptos fundamentales que Adams introdujo fue el de la «visualización

»: el proceso de observar un objeto, imaginar su impresión fi nal y ejecutar

los pasos necesarios para lograr la imagen fotográfi ca deseada. Poseía el talento para

imaginarlo acabado, esforzándose por conseguir un resultado perfecto ya que una

buena toma podía ahorrar mucho trabajo de laboratorio. «Mi acercamiento básico

a la fotografía depende de la visualización de la impresión fi nal antes de hacer la

exposición. Cuando visualizas la fotografía, no es sólo una forma de verlo en la

mente sino una cuestión de sentimiento: apreciar las diferentes calidades que deseas

obtener en la impresión fi nal... El negativo se puede comparar con una partitura

musical. Está listo para su interpretación: la impresión», explicaba Adams.


Su filosofía y forma de trabajar partía de un estudio exhaustivo de todos los

componentes que iba a utilizar, un proceso que requiere no sólo conocimientos

técnicos, sino también la sensibilidad artística del fotógrafo. El punto de partida de

la toma era una plataforma montada sobre el techo de su coche, lo que le brindaba

un perfecto lugar de observación y una panorámica mejor. Adams solía fotografi ar

sus paisajes con cámaras de gran formato, que utilizaban una placa por cada carga

y proporcionaban más calidad por el tamaño de su negativo. Cuidaba la lente, así

como el uso o no de fi ltros para oscurecer los cielos. Su obsesión por la nitidez le

llevaban a recurrir a la película de grano más fi no existente entonces y los productos

químicos adecuados para su revelado, como el virador de selenio que da una gran

estabilidad a las copias y las protege del paso del tiempo, además de ofrecer una

mayor zona de rango tonal al producir sombras más intensas con mayor detalle.

La secuencia de pasos para explicar la creación de una fotografía fue descrita por

Adams en tres fases y refl ejada en sus libros: Th e camara, Th e negative y Th e print

(véase el apartado Referencias).

Fue ese control de la exposición y los matices lo que determinó la definición del sistema de zonas de Adams. El sistema de zonas implicaba previsualizar las

tonalidades antes de realizar la fotografía, imaginar previamente la escena final que

quedaría plasmada en la copia. Desde el momento en que medía las luminosidades

hasta que hacía los ajustes fi nales durante el positivado, se distribuían todas

las tonalidades en zonas. El paso más importante era decidir el tono principal y

asignarlo a una de las zonas. Adams consideró diez zonas desde el negro sólido

hasta el blanco puro. Cada zona podía ser defi nida, además de por el tono, textura

y detalle, por su medida fotométrica en términos de números f (diafragmas)

y velocidades de obturación.

Esta metodología solo era posible con una planificación y ejecución minuciosa

aunque con la práctica la aplicación del sistema de zonas llega a ser muy rápida.

Ansel Adams escribió: «la gente me pregunta por qué no me limito a tomar

la foto sin complicarme la vida con todos esos líos técnicos: Yo respondo que,

gracias a mi experiencia de campo, adoptar todas esas decisiones solo me lleva

tres segundos».

Éste sistema se extendió entre los fotógrafos en blanco y negro de la segunda

mitad del siglo XX. Los conceptos de Adams eran claros, universales y relativamente

fáciles de adaptar a las técnicas aplicadas tanto a la fotografía analógica en blanco

y negro como a la fotografía digital. De hecho, en la introducción de su libro Th e

negative, comentaba: «Aguardo con impaciencia nuevos conceptos y procesos. Creo

que la imagen electrónica será el siguiente avance importante. Esos sistemas tendrán

sus propias características estructurales, inherentes e ineludibles, y tanto el artista

como el técnico deberán hacer un esfuerzo por comprenderlos y controlarlos».



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