Robert Bresson: el cine de ¿un visionario?

Me cuesta lanzarme a escribir pero con este director lo he dado hecho. Bresson destaca porque a pesar de hacer cine creyó siempre en la prevalencia del arte del teatro. Me remito a Peter Brook y su cuarta pared. He hecho algún que otro taller de interpretación teatral y, debo reconocer que el fogonazo que sientes al actuar delante del público en vivo y en directo no hay cinematógrafo que lo compense... posiblemente esa fuese la idea principal que llevaba en mente al escribir el libro Notas sobre el cinematógrafo.

Y entrando en materia, igual que Bruce Lee solapó las artes marciales con sus estudios cursados en Filosofía, el realizador galo se equipara perfectamente con Stanislavsky o Grotovsky, como Meyerhold o Barba. Y según mi opinión todos los nombrados entran dentro del saco de filosofía de la estética – bueno, en el caso de las artes marciales habría que señalar que es referido a las películas de este género.

Explicado con mis palabras, Bresson es puro, tan puro que hace cine buscando un ideal. Y igual que si pretendes encontrar características de botánica en la Filosofía de la Naturaleza de Schelling, pues Bresson usaba “modelos” como así los llama él para rodar sus historias.

En el curso que hice de artes aplicadas en el 1990 recuerdo que pintando un cuadro con óleo en la terraza de la escuela intentando captar la realidad, la verdad genuína del color de lo que veía para plasmarlo sobre el lienzo, logré sin quererlo, de puro rebote una suerte de pintura impresionista con manchas de color apelotonadas que, hizo que el profesor de modelado de barro que pasaba por allí sintiése algo de fascinación sobre mi lienzo.

Pues dicho esto, es digno de elogiar que Bresson confería cada plano como un cuadro.... Es decir, hace del séptimo arte un arte (valga la redundancia) que bebe de los seis artes anteriores en la conocida catalogación de las Artes .

Todo esto ha quebrado actualmente con la amenaza de la digitalización suprema y el acecho de la inteligencia artificial. ¿O se implementa dando lugar a un universo sobre-perfecto?

Me viene a la mente ¿cómo rodaría Robert Bresson el film Avatar de James Cameron? Una vez un amigo me dijo que un asceta que haya alcanzado la iluminación o que esté equiparado con Dios sería un actor perfecto. Porque conocería todo de todos los papeles posibles. Cameron logró una gran obra pero no, según mi opinión, cine de autor. Bresson sí. Si comenzamos a convertir todos los planos de Avatar en cuadros del Museo del Prado o del Louvre … creo que nos atragantaríamos pues hay demasiada saturación de tecnología. De ahí que se cumpla hoy en día la máxima de que a muchos efectos especiales fallo en el guión el cual adolece de ser plano y sin apenas profundidad.


Leyendo un ensayo acerca de Bresson me topo con que la autora destaca el sonido. Sí el sonido en el cine, que damos importancia a las bandas sonoras pero, nos pasa más desapercibido el sonido de las escenas que no llevan banda sonora de complemento. Yo no recuerdo dónde aprendí que en el cine, de ahí que intervengan un montón de personas en un rodaje, se ha de decir cada cosa, cada dato con algo, la imagen, el sonido, la iluminación... y no se puede decir el mismo dato con 3 elementos a la vez ni, siquiera con dos. Lo que me gusta del citado ensayo es que configura al director galo como un realizador que sabe que el sonido puede ser- mejor dicho: debe ser tan bueno como si fuera un programa de radio- y, la imagen no tiene ´celos´ por ello. Salvo las bandas sonoras de Ennio Morricone no recuerdo que el sonido cinematográfico de los cientos de películas que he visto hasta hoy, tenga personalidad destacadísima y por supuesto, propia dentro del mini-universo que es el proyecto de una película.

El crítico Alejandro G. Calvo dijo “El siglo XX es de Robert Bresson” y es que es un autor en el que se plasma sine qua non la contradicción perfecta de hacer del cine una amalgama de elementos elaborados según las directrices del resto de las artes y, a la vez es cada una de sus películas una muestra de arte genuina e indivisible, también incomparable.

Finalmente, para concluir estas reflexiones, decir que eso que lo envuelve todo: la transcendentalidad de la filosofía, en este caso me refiero a la oriental, más concretamente al taoísmo explica que, lo que hizo Robert Bresson, las catorce obras de arte con su cinematógrafo, sirvieron de referencia a directores actuales tan diferentes como Martin Scorsese, Michael Haneke o Aki Kaurismäki.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Marvel ha creado desde 1939 cerca de 8000 personajes

El cine de Pedro Costa, artesanía humilde

Odradek, un documental para degustar